Durante su intervención en el II Congreso Ibérico sobre Planificación y Gestión del Agua en España y Portugal ALEJANDRO GIL PROPONE EN OPORTO LA CREACIÓN DE UN PLAN HIDROLÓGICO IBÉRICO
El consejero de Obras Públicas ha abogado además por un cambio en la política del agua dirigida a mejorar su gestión y por el establecimiento de un organismo de planificación y gestión del agua que represente a España, Portugal y a las regiones de ambos países que comparten cuencas, como las del Tajo, Duero y Guadiana, principalmente.
El consejero de Obras Públicas ha abogado además por un cambio en la política del agua dirigida a mejorar su gestión y por el establecimiento de un organismo de planificación y gestión del agua que represente a España, Portugal y a las regiones de ambos países que comparten cuencas, como las del Tajo, Duero y Guadiana, principalmente.
El consejero de Obras Públicas, Alejandro Gil, ha propuesto hoy la creación de un Plan Hidrológico Ibérico de común acuerdo entre España y Portugal que contemple los ríos compartidos entre ambos países, fundamentalmente, el Tajo, el Guadiana y el Duero.
Gil, que realizaba estas declaraciones en Oporto, durante la celebración del II Congreso Ibérico sobre Planificación y Gestión del Agua en España y Portugal que ha sido organizado por las Universidades de Zaragoza y Oporto, abogó además por la creación de un organismo común de planificación y gestión del agua, en el que estén representados los dos Estados, así como todas las regiones de ambos países que comparten cuencas.
Asimismo, el consejero ha defendido la necesidad de cambiar la política del agua y avanzar hacia una mejor gestión de la misma para lo cual, a su juicio, “es necesario contemplar los ríos como cauces de vida, y no como cauces artificiales que es como se consideran”.
En su intervención, Alejandro Gil ha explicado la experiencia de Castilla-La Mancha con el trasvase Tajo-Segura. “El Plan Hidrológico Nacional es sólo un plan de trasvases y no contempla la gestión correcta del agua, ni su ahorro, ni la mejora de su calidad, ni la reforma de la Administración hidráulica”, señaló el consejero, quien afirmó que este trasvase “ha sido un auténtico fracaso”.
En esa línea, el consejero de Obras Públicas comentó que de los 600 hectómetros cúbicos que la Ley del Trasvase pensaba derivar anualmente, sólo se han podido trasvasar un media de 300, lo cual “ha repercutido directamente en la reducción del caudal y la calidad de las aguas del río Tajo a su paso por Toledo, además de haber aumentado los problemas de la cuenca del Segura, que había realizado sus previsiones de necesidades hídricas contando con los hectómetros cúbicos establecidos en la Ley”.



