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Durante lo que se ha denominado genéricamente como "el
siglo del Quijote" la agricultura constituía la principal fuente de
producción económica y el sector mayoritario de ocupación activa europea.
El tradicionalismo que se acusa en las formas de estructuras agrarias no
excluye una fase coyuntural de expansión, gracias, principalmente, al
crecimiento demográfico que produce un aumento en la demanda de alimentos
y mayor presión de los recursos naturales.
Se produce un fuerte desarrollo en el cultivo de los cereales,
al que se destinaba la mayor parte de la tierra, pero también, y en este siglo,
de los cultivos más especializados, como la vid y el olivo, para comercializar
los productos en los mercados urbanos, cada vez más importantes por el efecto
del crecimiento demográfico señalado.
La tierra sufre una revalorización
en el siglo XVI. Los altos precios, al alza por el incremento de la
demografía que produce una presión en la demanda y por la dilatación del
stock monetario en circulación, influyen negativamente en
los costes de la producción, pero las expectativas de ganancias
hacen al campesino invertir, acicate indudable para la agricultura de esta
franja temporal.
Aunque no podemos pensar que esta
revalorización lleva aparejada una evolución en las formas de tratar la
tierra. Los aperos son los ya utilizados en la Edad Media y, estos
campesinos, se ciñen al sistema de rotación por el cual cosechan un año y
dejan descansar dos al terruño como barbecho. En cuanto al abonado no es
otro que el estiércol de origen
animal y,
fundamentalmente, en los momentos en los que la tierra descansaba, ya que se
dejaba para el pasto del ganado, que a su vez la fertilizaba. Así, la asociación
de agricultura y ganadería debería de ser necesariamente estrecha. Este sistema,
junto con la roza de la rastrojera tras la cosecha, era prácticamente el único
utilizado para conseguir que la tierra no se agotase y quedase yerma.
En cuanto a la disponibilidad
económica del campesinado, no podemos decir que fuera
muy cándida. Un campesino, después de todo un año de
trabajo obtendría, si el tiempo había sido favorable, cuatro o cinco veces lo
sembrado. De eso, la cuarta o quinta parte tendría que ser reservada para la
resiembra y otra décima parte se la llevarían los recaudadores del diezmo
eclesiástico. Esto, sin contar con los impuestos reales y los señoriales. Con
todo, poco quedaba para la subsistencia anual de toda una familia.
En Castilla-La Nueva ser jornalero equivalía a ser pobre, a
sobrevivir en condiciones extremas, en contrapunto a los ricos terratenientes,
que no reinvertían las ganancias que el campo producía en mejorar las
condiciones de producción y trabajo del propio campo, por que su posición les
permitía llevar un alto nivel de vida a costa del trabajo del campesino. Y este,
a vuela pluma, es el panorama del campo en el Siglo de Oro.
A continuación incluimos un diccionario de aperos de labranza,
muchos de los cuales se han utilizado hasta antes de ayer y seguro se tienen en
la memoria de la conciencia general castellano manchega.
APEROS DE LA SIEMBRA
Arado de Varas: Arado para
rejacar.
Arado de Vertedera:
Especie de orejera para voltear la tierra levantada por el arado.
Arado Romano: Arado de
madera excepto la reja.
Aricar: Arar con el
vinador muy someramente.
Barbecho: Tierra sin
sembrar.
Cornezuelo: Trozo de
cuerno que se pone en la punta de la reja, para que no hiera a los
machos en el transporte del arado.
Emelga: Faja de terreno
señalada para sembrarla con igualdad.
Gradas: Apero de hierro
con unos picos hacia abajo que se arrastran por el suelo para quitar
la grama.
Mielga: Alfalfa. Hierba
muy resistente y muy apetitosa para los animales.
Pandera: Criba sin
agujeros, para extender la basura en las tierras.
Rulo: Cilindro que se pasa
por la tierra para asentarla o espachurrar los terrones.
Sembradera: Mochila que se
cuelga del hombro con la simiente.
Sulfatar: Rociar las
semillas con sulfato de cobre, a modo de insecticida.
Vinador: Arado pequeño
para aricar.
Erizo: Rueda de madera con
pinchos para romper la corteza de la tierra.
Horquilla: Palo finalizado
en forma de V para escardar.
APEROS DE LA SIEGA
Acarrear: Llevar los haces desde la tierra a la
era con el carro.
Afilaladera: Piedra para
afilar los hocinos.
Asperón: Piedra muy áspera
para quitar las mellas del hocino.
Atillo: Soga de pequeño grosor
hecha de esparto para atar la
mies.

Atropar: Juntar las
gavillas para hacer morenas.
Bálago: Mies
esparcida.
Barril: Recipiente hecho
de mimbre y revestido interiormente de pez para guardar vino.
Botijo: Recipiente de
barro para llevar el agua al campo.
Capachera: Cabaña donde se
tiene la bebida en el rastrojo, normalmente de haces.
Dediles: Trozos de cuero
que se ponen en los dedos en vez de utilizar zoqueta.
Gavilladora: Máquina
tirada por un par de machos que siega la mies y la hace morenas.
Espigar: Recoger las
espigas que dejan de pie los segadores.
Gatuña: Hierba con unas
espinas muy duras.
Gavilla: Conjunto de
manadas
Hocino: Herramienta de
forma curva, con filo, para segar la mies seca.
Horcón: Especie de garia
de dos puntas con un palo muy largo para alcanzar los haces al
carro.
Hoz: Igual que el hocino, pero no tiene
filo sino dientes.
Macillo: Conjunto de 10
atillos.
Manada: Porción de mies
que se puede sujetar en la mano sin dejarlo en la gavilla.
Morena: Montón de bálago
sin atar.
Apurrir: Alcanzar los
haces de mies cuando se acarrea.
Rastrojo: Parcela de
cereal segado sin la mies.
Rastrojera: Parte del
cereal en forma de caña que queda unida al suelo después de segar.
Soga carretera: Soga muy
gruesa y larga, para atar los haces en el carro.
Zoqueta: Especie de guante
hecho de madera que se pone en la mano izquierda para protegerse del
hocino, cuando se siega.
Vencejo: Pajas centeneras
desgranadas las cabezas, se hace un lazo en las cabezas, se meten en
remojo en el lavadero toda la noche y sirven para atar los haces de
trigo.
APEROS DE LA TRILLA
Acamizar: Recoger la parva
con la camizadera después de trillarla.
Aristas: Parte puntiaguda de las
espigas. 
Arrollar: Pasar el trillo
por encima de las piedras.
Badil: Herramienta de
hierro que sirve para echar el grano a la beldadora para cribarlo.
Bálago: Mies segada y sin
trillar.
Beldadora: Máquina para
limpiar la mies trillada.
Bieldo: Herramienta de
madera de dientes más pequeños, para beldar.
Camizadera: Tabla grande
que unida con el camizo tiran los machos para recoger y poder
amontonar la parva.
Camizo: Trozo de palo
grueso que unía la camizadera o el trillo con el yugo.
Clavija: Clavo que se pone
en el camizo, para que trabe en el yugo y poder arrastrar el trillo.
Corona: Parte de la parva
donde se pone el montón.
Cozuelo: Son los granos de trigo que no han
salido de su envoltura, después de haberlos trillado.
Estrinque: Cadena con la
cual se une el yugo con el trillo.
Gario: Herramienta de
madera de varios dientes, para cargar paja.
Granza: Es la parte de
mies que está a medio trillar.
Hacina: Montón de haces.
Horca: Herramienta de
madera que tiene de dos a cinco puntas, para extender la mies.
Pajero: Montón de paja que
se hace cuando se limpia la mies trillada.
Pala: Herramienta de
madera, para dar la vuelta a la parva cuando está muy trillada.
Parva: Mies extendida en
la era en forma circular lista para la trilla.
Quitameriendas: Flores
moradas que salen en las eras después de llover.
Rastrilla: Herramienta con
muchos dientes, para recoger la mies trillada.
Tornadora: Herramienta de
hierro de forma curva, para dar la vuelta a la parva.
Trilladora: Maquina mucho
más sofisticada que trilla y limpia a la vez.
Trillo: Tablas de madera
unidas, que por la parte inferior tiene incrustadas piedras de
pedernal, el cual al ir pasando por encima de la mies tritura las
pajas y desgrana el grano.
Solar: Parte de la era
donde está la parva.
Tamo: Es la parte más
triturada de las aristas de las espigas. Pica mucho sobre todo la de
la cebada.
Cabaña: Refugio que se
hace con "rameras" en las eras, para protegerse del sol y mantener
fresca la bebida.
Pedernal: Piedras pequeñas
que están clavadas en la parte baja del trillo.
APEROS DE LOS
ANIMALES
Albarda: Silla de montar
que se pone en los burros.
Barriguera: Cincho que se
pone por la barriga.
Bozal: Aparejo que se les
pone en la boca a las caballerías para que no coman.
Bridones: Aparejo hecho de cuero que se
pone encima de la cabezada para que los animales no puedan ver nada
más que lo que tenían delante.
Cabezada: Aparejo hecho de
cuero que se pone en la cabeza de los animales para sujetarles.
Camella: Yugo individual
para un solo macho.
Cebaderas: Aparejo con
forma de bolsa que se les llenaba de comida y se les cuelga de la
cabeza a los animales para que coman en el campo.
Cincha: Trozo de cuero que
sujeta la albarda o la silla por debajo de la tripa.
Collera: Aparejo de cuero
relleno de paja que se pone en el cuello de los machos para ponerle
el yugo encima.
Collerón: Aparejo parecido
a la collera, pero en este caso no se pone el yugo, sino que se
enganchan unos tiros para que el macho tire de forma individual.
Esquilones: Cuero con
esquilas sujetas a él, que se les pone a las caballerías alrededor
del cuello y van sonando.
Estaca: Trozo de hierro
que se clava normalmente en las eras, la cual se ata a los machos o
burros para que coman y no se escapen.
Lacial: Artilugio
compuesto por dos palos y una cuerda con el que se coge un labio del
animal para que se esté quieto al esquilar o herrar.
Poner trenca: Pasar la
cadena de la cabezada cruzándola por encima del hocico para que
obedezca mejor al tirar del ramal.
Ramales: Sogas que se les
ata a los animales a la cabezada para dirigirlos.
Serreta: Utensilio dentado
de la parte baja delantera del bridón para los que son duros de
trenca.
Sufra: Cincho muy ancho
donde se sujetan las varas, del carro de varas.
Tarre: Trozo de cuero que
esta unido a la albarda y que se pasa por detrás del rabo del burro
para que no se vaya para delante.
Tiros: Aparejo de soga o
de cadena que se enganchan a los collerones. El otro extremo al
carro o al arado y es, como es obvio, para tirar.
Tralla: Látigo para arrear
a los machos.
Ventriles: Cincho que
sujeta el yugo al macho y que une las costillas.
Yugo: Aparejo de madera
(había algunos de hierro) que se ponen encima de las colleras al que
se enganchan los carros o arados.
APEROS DEL
CARRO
Armaje: Red que se ponía
en el carro para el acarreo de la mies.
Comedor: Tela colocada en
la parte trasera, del carro con toldo.
Dentellón: Trozo de madera
puesto en el extremo delantero de la viga del carro para que apoye
si se cae hacia delante.
Galga: Freno de los
carros.
Peón: Palo que cuelga de
la viga del carro y que sirve para sujetarla y dejar al carro en
posición horizontal.
Picos: Balangueros para
acarrear que en un extremo terminan en punta. Se ponen en el carro y
en ellos se clavan los haces.
Refijadero: Lugar donde se
pone el sogueo.
Sogueo: Soga que une el
yugo con la viga del carro.
Telerines: Suplemento que
se pone al carro para poder transportar más volumen.
OTROS
Azadón: Aparejo de hierro
con mango de madera, para cavar.
Azuela: Aparejo de hierro
con corte que se utiliza para trabajar la madera.
Azueluche: Azada pequeña.
Balancín: Aparejo de
madera con unas argollas en los extremos para enganchar los
tiros.
Cabuche: Legoncilla
ligera.
Celemín: Medida agraria
equivalente a unos 537 metros cuadrados.
Criba: Aparejo redondo con
el fondo de piel agujereada en diversos tamaños.
Escardillo: Aparejo de
hierro con dientes y mango de madera para cortar los cardos u otras
hierbas.
Garia: Aparejo con varias
puntas de hierro. Sirve para coger paja, basura, etc.
Gavilanes: Aparejo de
hierro cortante con mango de madera, para quitar la tierra que se
pegaba en las orejeras del arado.
Hachagubia: Hacha con dos
cortes cada uno en forma diferente.
Harnero: Criba pequeña.
Rasero: Utensilio de
madera para igualar las medidas de grano.
Relámpago: Apero de tres
dientes para volver la basura.
Talega: Saco estrecho de
lona, para llevar el grano.
Tronzador: Sierra grande
para cortar los troncos, se utiliza con dos personas.
Vinadera: Aparejo de
hierro, más ancho que alto con mango de madera, para quitar las
hierbas.
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