Castilla-La Mancha, positiva referencia para dar solución a la violencia de los menores en el entorno familiar
Los casos de violencia de hijos a padres crecieron de una forma muy notable en la región entre 2005 y 2009, aunque las cifras ahora se han contenido
Castilla-La Mancha ha sido referencia en los XIII Cursos de Verano Internacionales de la Universidad de Extremadura, con la conferencia pronunciada ayer lunes por Silvia Valmaña, directora general de Familia, Menores, Promoción Social y Voluntariado.
La responsable autonómica ha sido la encargada de pronunciar una conferencia sobre "Violencia contra los menores y violencia de menores. Modelos de respuesta", con la que quedaba abierto un curso celebrado en el Real Monasterio de Yuste, sede de la Fundación Academia Europea de Yuste.
Más allá de una descripción general de la violencia de hijos a padres o de padres a hijos, Valmaña ha trazado un muy detallado y significativo recorrido por la evolución de este fenómeno, con constantes y muy precisas referencias a lo ocurrido durante la última década en Castilla-La Mancha. Especialmente revelador ha sido lo aportado sobre violencia filioparental, unos hechos cada vez más frecuentes pero aún apenas asumidos por buena parte de nuestra sociedad. Tanto es así que, habitualmente, a su llegada al sistema judicial y de educación penal juvenil, el problema arrastra ya más de dos años de evolución sin haber sido detectado o abordado con éxito.
Contrariamente a lo que podría pensarse, las agresiones de los menores en el entorno familiar hacia los padres u otros cuidadores principales no es algo exclusivo de hogares con bajos recursos económicos o localizados en extracciones sociales bajas. Y tampoco la edad de los infractores permite desentenderse del problema, ya que empiezan a darse casos en los que no alcanzan siquiera los 14 años, límite penal por edad.
A la vista de los datos que se manejan en Castilla-La Mancha, la edad promedio aún supera los 16 años, pero está bajando progresivamente. Ocho de cada diez casos son adolescentes, entre los 15 y los 17 años, con una abrumadora mayoría de chicos frente a un 15 por ciento de chicas. Solo uno de cada tres tiene también denuncias por otros tipos de hechos delictivos y en su procedencia cabe todo el arco social. En casi todos los casos, eso sí, coincide un bajo o nulo desempeño académico entre quienes cometen este tipo de violencia a tan corta edad.
Dentro de una distribución provincial prácticamente homogénea, Silvia Valmaña no ha mostrado su preocupación por "el notabilísimo incremento de las medidas ejecutadas en nuestra región en casos de violencia filioparental, cifras que ahora se están estabilizando pero que crecieron de una manera muy notable de 2005 hasta 2009". Tras ese lustro de gran crecimiento, las cifras se han estabilizado en Castilla-La Mancha, en el entorno de los dos centenares de expedientes al año, que derivan mayoritariamente en medidas de libertad vigilada o de internamiento en centros, junto con tratamientos ambulatorios, internamiento en centros terapéuticos y órdenes de alejamiento. El resto de opciones son meramente testimoniales.
En la actualidad, los casos de violencia filiparental representan la décima parte del sistema penal juvenil en nuestra comunidad autónoma, pero están en disposición de seguir incrementando su relevancia relativa "y esa es una posibilidad que tenemos muy presente, encaminándonos a la búsqueda de mejores soluciones para un fenómeno de relevancia social creciente", ha reflexionado Valmaña. La directora general ha lamentado que "son muy escasos los estudios comparables entre comunidades autónomas, lo que dificulta la adopción de medidas a partir de algo tan útil como compartir experiencias entre regiones, pero es una vía que hay que seguir trabajando. A su juicio, “una buena ocasión ha sido este foro y otros muchos en los que estamos participando a lo largo de los últimos meses. La sensibilidad en toda España es grande y eso nos anima a ser optimistas en cuanto a la posibilidad de implantar medidas eficaces a medio plazo", ha añadido.
El Gobierno de Castilla-La Mancha dispone para este fin de cinco equipos provinciales de medio abierto, siete centros para medidas de internamiento, programa específicos de mediación extrajudicial y un programa de prevención e intervención en violencia familiar.



